Faltan ideas, talento y brújula

Faltan ideas, talento y brújula

Al compás de las torpezas y mentiras con que la clase gobernante quiere mover a México, se hunde más el país como si estuviera encima de un pantano de arenas movedizas y nadie quisiera, ni la misma sociedad, arrojarle un lazo para buscar rescatarlo de la improvisación, los intereses oscuros, la inercia y la política aldeana por donde se precipita sin brújula ni idea al abismo.

 

Luiz Inácio Lula da Silva.

Luiz Inácio Lula da Silva.

Por las prisas y tensiones nerviosas de las cúpulas por votar al vapor leyes negativas dictadas por el Fondo Monetario Internacional, única e irreal apuesta del nuevo PRI para conseguir el desarrollo económico nacional, muchos analistas certifican ya de espejismo el siempre escurridizo mexican momento, si alguna vez lo hubo.
Parece entonces que ahora sí le urge a la tecnocracia fanática del neoliberalismo un avance en algo, aunque fuese pequeño, o al menos una señal que aliente sus desmayadas esperanzas de tener a la brevedad un logro para cacarearlo con timbales y pandero al rostro de la mayoría de mexicanos que cada vez se hallan más inconformes con la crisis general y esperan su momento para manifestarse.
Los vaivenes del nuevo PRI al frente del gobierno se exhiben con crudeza en las cifras de la tenaz caída de la economía, el constante aumento de la pobreza y los rezagos sociales y la pérdida de confianza y credibilidad en las instituciones y en los partidos y los políticos, por un pueblo que ya casi en nada cree, ni en sus semejantes, según encuestas distintas.
Corona este horizonte brumoso un ingrediente ancestral: La descomunal corrupción que asfixia al país y enloda a gobernantes, políticos, tecnócratas, funcionarios y burócratas de todos los niveles y poderes públicos.
Como aderezo explosivo a este incierto panorama crece más aún la violencia, la inseguridad, los secuestros, las extorsiones, la tortura, la desaparición forzada y, en consecuencia, la violación de los derechos humanos, de acuerdo también con las últimas estadísticas independientes del oficialismo.
Muchas acciones de actores políticos, inclusive a nivel legislativo, asoman el tenebroso rostro del autoritarismo que amenaza a las voces de la disidencia, como cuando estaba prohibido decir verdades a los señores del poder omnímodo y, por aquellas décadas del priato trasnochado,sólo los temerarios se atrevían a la desobediencia, corriendo todos los riesgos sabidos y por saber.
Salinas, ni los veo ni los oigo.

Salinas, ni los veo ni los oigo.

La defensa a ultranza de la política económica neoliberal que desde hace treinta años genera desigualdad y desempleo, empobrece a decenas de millones de mexicanos y enriquece a unos cuantos clientes de  Forbes, condujo a la alta tecnocracia nacional a pelearse con simulado coraje con antiguos aliados como el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sólo porque tuvo el acierto de poner a su país con un progreso superior al nuestro y de desenmascarar el falso momento de México.
A reserva de cómo los gobernantes mexicanos subieron al taimado ring político de Lula da Silva para desgarrarse vestiduras por la bárbara ofensa a las exitosas directrices del ministro del año, Luis Videgaray, estaba en juego, en el fondo de todo, saber cuál de los dos países es el más peor en su economía, su desigualdad, su pobreza rasante, sus impagables deudas externas, su impune corrupción institucional.
Embistieron al brasileño mientras andaba en campaña por su partido, con tanta vehemencia como si disputaran ser el mejor de lo mejor: Como si encabezaran un país con índices de crecimiento superiores a Alemania, China y otros de primer mundo, cuando la realidad de México es que, si bien le va, rasguñará un mediocre PIB de dos por ciento o menos, porque se carece de proyecto, se depende de la economía de Estados Unidos y, de remate, se congela la inversión pública y se castiga la privada que crea empleos con mamotretos que hacen pasar como reforma hacendaria.
La farsa del mexican momento fue creíble para quienes ordenaron la compra de portadas de revistas de renombre internacional y dictaron los títulos de tufo comercial con la inusual por desmedida etiqueta de el salvador de México y, por supuesto, verosímil para los potenciales beneficiarios del saqueo del petróleo y el despojo de aguas y tierras mexicanas, las transnacionales del petróleo y los grandes tiburones domésticos que acechan siempre para hacer negocios que los lleven a ubicarse mejor entre los más ricos del mundo.
Ni la avalancha de publicidad en los medios electrónicos y escritos del país le ha servido de algo a la clase tecnócrata en el poder para convencer a los mexicanos de las bondades de las desaseadas reformas estructurales.
Julio Boltvinik.

Julio Boltvinik.

Nadie les cree (inclusive ni los priistas de base) y, con poco tacto, quieren tratar a todos con ilusiones como si fueran ignorantes o niños de pecho: aturden con sus spots, pero sólo han conseguido la anuencia de sus manadas legislativas que pastorean y controlan con la ignominia de intereses ecuménicos y otras canonjías.
El desprecio del nuevo PRI y sus aliados del PAN y los aceitados chuchos del PRD en el Congreso de la Unión, por la opinión y el sentir de los mexicanos y de los expertos sobre los delicados temas de la devolución del petróleo a las insaciables manos de las empresas transnacionales para que lo saqueen y exporten a sus países la jugosa renta petrolera, confirma la vuelta del autoritarismo con que las cúpulas se encierran bajo cercas de acero, desechan las razones y aprueban cambios constitucionales sin representar a nadie más que a sus turbios intereses personales y de grupo y, de paso, recuerda la despótica frase del más reciente ideólogo mercantil del priismo, Carlos Salinas de Gortari: “Ni los oigo ni los veo”.
La farsa de los políticos sigue en las infamadas cámaras de diputados y de senadores y simboliza el desgaste y desplome de las instituciones, el escaparate del fallido simulacro de la democracia  en cuyas banderas la clase política en el poder es capaz de envolverse y lanzarse al precipicio con la rapaz idea de abultar sus cuentas bancarias en el río revuelto de las los negocios y el tráfico de influencias y votos legislativos en torno a los avances de las reformas estructurales, que servirán para empobrecer más al país y enriquecer a un pequeño grupo de beneficiarios con este atraco a la nación.
Mientras el señor Videgaray insiste en que el país crecerá bastante este año porque “vamos por buen camino”, hasta los menos expertos saben que el laureado ministro del año anda a tientas como en tinieblas y quizá ignore que, de acuerdo con las proyecciones del investigador Julio Boltvinik, del Colegio de México, el número de pobres de 53.3 millones de mexicanos contabilizados en 2012 aumentará en 3.6 millones de compatriotas más para fines de 2014.
La madeja de confusiones parece epidemia entre la clase política y sabe que desconoce a dónde va con estos cambios a espaldas de las masas y, sin embargo, cuando da la cara ante los reflectores dibuja con la magia de las palabras falsas la esperanza de un paraíso terrenal que ni sus familias les creen.
Luis Videgaray

Luis Videgaray

Y la corrupción entre la burocracia alta y mediana asida al podersigue campante: uno de cada cuatro trámites ante las autoridades de gobierno tuvo incidencia de corruptelas, según revela la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (Encig) y aclara que la estadística incluye sólo las denuncias y “no contempla” la gran corrupción que se estila, por ejemplo, en las obras públicas.
Las voces de alarma sobre el grave estado de cosas del país alcanzan ya al Instituto Nacional Electoral. En su reciente Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía el INE descubrió que 66 por ciento de los connacionales dice que las leyes no se respetan y 75 por ciento no confía en los demás. Tampoco se sienten representados ni confían en los actores clave de la democracia ni en las instituciones del estado. Sólo 19 por ciento “confía mucho” en los partidos y apenas 17 por ciento en los diputados y más de la mitad sabe que el régimen no es democrático.
El cambio de rumbo político y económico es un clamor insoslayable entre propios y extraños, más aún cuando el país se empantana cada día más en el vaivén de la inercia y el mover a México y, en resumen, falta a la cúpula de la burocracia neoliberal proyecto, visión y brújula para desempeñarse siquiera con medianía.
E inyectarles reglas morales y virtudes a los políticos, quienes por hoy encarnan la corrupción, a amarrarles las manos frente a los tesoros públicos y las tentaciones, es una condición insalvable para todo cambio.
Es oportuno recordarles a los políticos que cuando siglos atrás las crisis abatían a los países o vivían una profunda corrupción, como la actual de México, los clásicos sugerían la fundación de un estado o su reforma real para salvarlo.

 

                                        armandosepulvedai@yahoo.com.mx

Related Articles

Habemus Presidente: Mandato por la paz con injusticia social

SANTOS HA SIDO ELEGIDO nuevamente presidente de Colombia, con un 51 por ciento de los votos emitidos, en medio de

Día de la Marina, los buques del nacionalismo

DESDE LA BUROCRACIA, MUCHO RUIDO Y POCA NUECES   EN JUNIO PRIMERO CELEBRAMOS  el Día de la   Marina, una fecha

APUNTE Los casinos en México: Complicidad oficial

  Culiacán de los retenes y los topes, Sinaloa.- Desde principios de los noventa, cuando los dueños de las casas