Modelo de negocios y la burrita de Pedro Infante

Modelo de negocios y la burrita de Pedro Infante

MOLINO DEL REY

 

EL PRESUPUESTO DE EGRESOS de la Federación (gasto público), autorizado por la Cámara de Diputados para 2014, en principio, nos da como gran total: 4 billones 206 mil 350 millones de pesos. Cada año se dice que es un “presupuesto histórico”.

Como acotación, vale el indicador de 1.5 de déficit, que implica gastar más de lo que ingresa, y aquí se cae en la tentadora trampa del endeudamiento.
Para irle tomando sabor a tan apasionante tema (“Presupuesto ciudadano” y “Transparencia presupuestaria”, son dos exquisitas ofertas), podemos empezar por desagregar dos destinos de dicho gasto federal: Inversión: Sólo 716 mil millones de pesos. Gasto corriente: Dos billones 344 mil millones de pesos. De esta partida sale el pago de salarios y otros beneficios a la acerdada burocracia.
Dándole rodeo a clasificaciones técnicas, ya que pusimos la carreta delante de los bueyes nos remitimos al rubro de Gasto Programable, para subrayar dos números relativos. A Desarrollo Social (aquí está la Campaña Nacional contra el Hambre) va 58.5 por ciento. Lo cual está requetebién. Pero a Desarrollo Económico, únicamente 32.4 por ciento, lo que significa menos estímulo a la economía productiva.
Por lo pronto, apenas transcurridos cinco meses del ejercicio fiscal, nos topamos con el primer bache: Se calculó el crecimiento anual de la economía  en 3.9 por ciento. Ya se le bajó un tercio. Mal asunto.

Los héroes están fatigados

En mayo se presentó, para conocimiento y análisis de la “honorable” Cámara de Diputados, la primera Cuenta Pública del actual gobierno. Por supuesto, una de las cuestiones del contenido (entre los bizantinos alegatos de si estamos o no en recesión), trata de si crecemos o no; y si no, ¿por qué?
En el marco de ese evento, creímos escuchar que una de las causas que impiden que la economía mexicana despegue, está el agotamiento del modelo de negocios.
Aunque generalmente ese concepto es propio de la empresa privada, no vemos razón para que el gobierno no lo observe, si al fin de cuentas desde hace tres décadas se ha impuesto la visión gerencial en el hace mucho tiempo llamado servicio público, al que llegaron los hombres de excelencia desempacados de las universidades extranjeras.
“Modelo de negocios”, es materia que los consultores privados dominan y lo hacen consistir en la planificación (inversión, ingresos beneficios) de la empresa. Pero planificación a profundidad. El gobierno federal tiene un Plan Nacional de Desarrollo (PND), subprogramas sectoriales y otras alegorías.

Y eso que estamos en el Año de la Eficacia

El PND -según la teoría-, es producto de “la consulta democrática” a los sectores privado y social. Esta planificación estatal (a contrapelo de lo que establecen los artículos 25 y 26 constitucionales) tiene ahora como fundamento el catecismo neoliberal.
El catecismo neoliberal dice que el Estado, como administrador y, peor aún, como interventor, es la peor pesadilla de la libre iniciativa y una rémora a la prosperidad. Por eso, nuestros neoliberales, que postularon como leitmotiv Más Sociedad, desregularon hasta el modito de andar.
Se colige, pues, que el “modelo de negocios” al que nos referimos, se inspira en todo y para todo en el espíritu del Mercado: El alfa y omega de la sociedad de la abundancia.
¿En qué momento, en las tinieblas del neoliberalismo “a la mexicana”, se agotó el modelo de negocios? ¿En los momentos en que hizo crack el mercado inmobiliario-financiero de los Estados Unidos y se llevó entre las espuelas el sistema económico globalizado? ¿En los momentos en que la guerra contra el narco hizo revisar a los cárteles su estrategia de lavado de dinero, fuente de origen y desarrollo de la economía especulativa versus economía productiva?
Los infalibles mandarines de nuestra tecnoburocracia deben tener todas las respuestas retóricas. Pero lo que el llano en llamas espera son respuestas que en los tantos planes de Desarrollo Nacional se identifican con dos palabras: Eficiencia y eficacia.
Si mal no recordamos, a principio de 2014 se le proclamó Año de la eficacia. Si la economía mexicana se mueve, como La burrita a la que cantaba Pedro Infante: “Unos pasos pa’delante y otros tanto para atrás”, ¿cuál es el máis que le dé satisfacción y bienestar, y la enrumbe por el camino correcto? Nos falta osadía y conocimiento de excelencia para responder a tan sencilla pregunta. (Abraham García Ibarra.)

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