MEMORIA HISTÓRICA De cómo se implanta en México la Economía criminal

MEMORIA HISTÓRICA  De cómo se implanta en México la Economía criminal

 

Ya nos saquearon

¡No nos volverán a saquear!

 

SI SE NOS PERMITE LA LICENCIA EDITORIAL, sólo un dato de nostalgia nativista: En Mazatlán, Sinaloa, nació Rodolfo González Guevara. De él tuvimos noticias por su hermano, Héctor González Guevara, durante el mandato de éste como alcalde mazatleco a fines de la década de los 50s, del siglo pasado.

 

Para decirlo pronto, don Rodolfo -a punto de arraigarse la tecnoburocracia en el poder público en México-, fue uno de los protagonistas centrales de la ruptura en el interior del PRI, al través de la Corriente Crítica, que devino Corriente Democratizadora, combatiente por el cambio de métodos en la elección de candidato presidencial en la perspectiva de la sucesión de 1988.
González Guevara fue diputado por el PRI a la LXII Legislatura federal. Volvió a la representación popular por el mismo partido en la L Legislatura, histórica porque fue la que procesó la Reforma Política (1977-1978), que no sólo no ha sido superada; sino revertida. Lo vemos en nuestros días.
Esa L Legislatura se distinguió también porque editó la monumental obra Derechos Sociales del Pueblo Mexicano, coordinada magistralmente por otro diputado priista, el jalisciense Enrique Álvarez del Castillo, quien llegó a ser ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Nos quedamos cuando, en 1988, Álvarez del Castillo interrumpió su mandato como gobernador de Jalisco, para encargarse de la procuraduría General de la República. Fue en ese periodo en que el Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe) -reputado como centro de producción de excelencia académica- vivió uno de sus momentos más productivos, que a la postre le merecieron el reconocimiento como centro de Investigación en Ciencias Penales. Colocado el cuadrante histórico, entramos en materia.

Simonetti y Vergolini: Los santos inocentes

En 1990, el Inacipe ofreció a los especialistas (agentes del Ministerio Público, jueces y abogados penalistas) y al público en general, una tentadora y alertante obra: Los santos inocentes/ Del delito de cuello blanco a la Economía criminal, debida a los visionarios argentinos, el sociólogo José María Simonetti y el jurista Julio E.S. Vergolini. (Después, el segundo lanzaría a las prensas La razón ausente, presentada, entre otros, por el propio Simonetti.)
Desde ya, diremos que la lectura de ese alucinante ensayo nos animó a afirmar en su oportunidad que podría ser el soporte fundamental de la verdadera Reforma de la Justicia Penal mexicana. A la luz de los depredadores tiempos tecnocráticos, hemos sostenido después que degeneró en manual para la nueva generación de bellacos, nutridos en los procesos de privatización-desnacionalización del patrimonio nacional. Luego volveremos a Simonetti y Vergolini.

Videla Su gemelo.

Videla Su gemelo.

La negra noche de los gorilatos

Como lo establece cierto clásico, primero fue el verbo: Con el gorilesco asalto al Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile (1973), por el primate Augusto Pinochet, padres del neoliberalismo, como su tocayo Friedrich August von Hayek (Escuela Austriaca), y Milton Friedman (Escuela de Chicago), postulante de las políticas de Shock -tomando como cobayos las quebradas e indefensas economías llamadas periféricas-, instituyeron el mandato: “Siempre es mejor un poco de dictadura (militar, por supuesto), que una democracia”. A Pinochet lo sacramentó también el Opus Dei.
El retórico manto protector y pretendidamente justificador –No más Estado de bienestar– se extendió a los gorilatos de la región, con especial dedicatoria a Argentina, que tendría su turno años después en la persona del general genocida Jorge Rafael Videla.

Esos ministros de Economía

Caemos, pues, en Argentina. Por aquellos australes lares, en 1957, desde su provincia paterna, se inició en el servicio público el estanciero José Alfredo Joe Martínez de la Hoz, un auténtico espécimen representativo de la simbiosis empresario-político en virtud de su herencia familiar y su olfato político de buen trepador.
Economista -no faltaba más-, Martínez de la Hoz fue ministro de la cartera respectiva en el gobierno de José María Guido, y fue reclutado por Videla para el mismo encargo en el supuesto Proceso de Reorganización Nacional, que no fue otra cosa que el establecimiento y gestión del modelo neoliberal por la vía golpista.
No le faltaban méritos al tal Joe. Versátil, camaleónico y sin escrúpulos de talla internacional, su relación con los Rockefeller lo situó en la Acería Acindar. Desde éste enclave, combinando su influencia en el Consejo Argentino Empresarial y sus vínculos con los aparatos castrenses, se especializó en espionaje y vigilancia para la denuncia y el exterminio de dirigentes sindicales.

Por supuesto: Petróleo, minería y banca

Diremos, en un esfuerzo de síntesis, que su privilegiada posición le permitió exponer al apetito de los inversionistas extranjeros, primero el sector agropecuario, enseguida el sector petrolero y minero, y finalmente el financiero. Su divisa: ¡No a la industrialización nacional; menos, de corte nacionalista!
En el segundo periodo de Joe como ministro de Economía se enervó la inflación. Pero interesa otro grave dato: Clavó la divisa, el estoque y la puntilla sobre los bancos nacionales Intercambio Regional, los Andes, Oddone e Internacional. Vino, por supuesto, el pánico entre los ahorradores y la depauperizadora devaluación.
Esto merece un apartado especial: El privatizador por vocación y formación, sin embargo aprovechó su indisputable ministerio para estatizar la Compañía Italo Argentina de Electricidad. Decretó una indemnización por 300 millones de dólares. Obvio: Era socio y ejecutivo del ente. (Si el ex secretario de la Secretaría de Energía, el madrileño Juan Camilo Mouriño Terrazo (+), y el actual titular de esa dependencia, Pedro Joaquín Coldwell aprovechan la amable tesitura para favorecer empresas familiares del sector, culpa es del neoliberalismo, no de España.)
El director de Registro de Inversión Extranjera del ministerio de Economía argentino, Casariego de Bel, se opuso al decreto estatizador. ¡Desapareció! Más adelante, Martínez de la Hoz es imputado del secuestro del empresario Federico Gutheim (y su hijo.)

Aparece otro Carlos: Saúl Menen

Agotado el sanguinario periodo de Videla, pasa la estafeta al general Roberto Viola. Pero los asuntos de la Eléctrica y el secuestro se mantienen abiertos. Un juez de consigna trata de esas y otras causas por delitos imputados al buen  Joe. Aunque, entre otras cosas, dictamina tal juez como ilegal y fraudulenta la deuda externa, exonera al ex ministro.
En 1989, Carlos Saúl Menem, otro pájaro de cuenta, le otorga el indulto a Martínez de la Hoz respecto del secuestro de Gutheim, pero hacia 2010 la Cámara Federal, que califica el delito de secuestro de Lesa Humanidad, ordena su indiciación. Que historia.
Joe Martínez de la Hoz.

Joe Martínez de la Hoz.

Volvamos ahora a Simonetti y Vergolini. Recordemos que la divulgación de su obra, como ya lo indicamos, se registró en México en 1990, segundo año de la usurpación de Carlos Salina de Gortari. “Casualmente”, año del inició de la desnacionalización de la banca mexicana. Base de la investigación y el análisis que tienen como protagonista a Martínez de la Hoz, son los expedientes de los bancos ya mencionados y su impacto en el sistema financiero y en la Economía en general.
Reservada para los expertos en Derecho Penal tan compleja materia como los delitos de cuello blanco y su desembocadura en la Economía criminal, nuestra lectura de aquel ensayo, es básicamente periodística.
Los académicos e investigadores argentinos consultados, que se sumergen en la Historia de los países latinoamericanos y en particular la de Argentina, no se dejan encasillar en la percepción típica de la criminalidad, vista al través de los patrones clásicos.
Bucean en la vastedad y la profundidad de diversas ciencias y disciplinas para seguir la pista desde la cultura colonizadora hasta su desenlace en nuestros días en las diversas patologías de la sociedad y el Estado, cuyos resultados se pueden resumir y describir como una Teoría Social General sobre la corrupción versus inmunidad e impunidad.
En tratándose de delitos económicos a escala (y por escala se entiende no sólo la socioeconómica doméstica, sino sus vínculos con el exterior), los autores citados encuentran cómo los subsistemas criminales aparentemente autónomos terminan entrelazándose entre sí y con los agentes del Estado, hasta constituirse en un Todo y convertirse en un problema estructural.

Lo que hace la mano, hace la tras

Dos enfoques de la obra rescatamos para intentar nuestra narrativa:
1)    La inquietante falta de reprobación social a los delincuentes de cuello blanco -mayoritariamente ubicados de origen en estratos de la alta burguesía-, de lo que sigue la reproducción casi en automático de esas no reprobadas ni castigadas conductas en los sectores medios y bajos de la sociedad, y
2)    Una especie de respuesta a la primera pregunta de toda pesquisa policiaca: ¿A quién beneficia el crimen? consiste en la hipótesis siguiente: Puesto que, invariablemente, una  crisis económica aparece de la mano de la crisis política, ¿dónde se maquina y por quiénes una crisis de Estado, en cuya desestabilización se incuba el caos económico que, al final del día, siempre termina favoreciendo a los sectores oligárquicos y de la plutocracia cleptómana, que sólo ocasionalmente se renuevan?

De Estado revolucionario a Estado fallido 

Pasemos ahora -por nuestro lado- al caso mexicano, donde tenemos al Estado que fue revolucionario, bajo la codificación actual de Estado fallido.
Pinochet Paradigma neoliberal
Pinochet Paradigma neoliberal
Aventuremos sobre un cuadrante, por lo demás real (1970-1976): Al asumir su mandato Luis Echeverría, se considera agotado el modelo de desarrollo estabilizador, que tuvo su impulso en la sustitución de importaciones con miras a un proyecto de industrialización soberano,y se propone el modelo de desarrollo compartido. Se invoca la Justicia Social, concepto que quema a los tecnócratas más que el Sol a Drácula.
Pongámoslo en el esquema de la lucha de clases. El régimen se inclina por nuevas concesiones a la clase trabajadora de la ciudad y el campo. El gobierno es forzado por el sector privado -sobran evidencias- a quedarse, pagando precios en oro, con empresas convertidas en chatarra mediante quiebras fraudulentas. La excusa oficial es no afectar la planta laboral. No obstante, el gobierno es acusado de interventor, confiscador, socializante, totalitario…
El gobierno se identifica con los Países no Alineados, hace alarde de su pertenencia al Tercer Mundo (promueve ante la ONU la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados), mantiene su solidaridad con Cuba, saluda fraternalmente el ascenso del socialista Salvador Allende en Chile: Condena, en 1973, el golpe de Pinochet, y dos años después plantea la expulsión de España de la ONU, por la oleada de fusilamientos ordenados por Francisco Franco. Actos todos que desafían y molestan a Washington.

Echeverría “populista”.

Echeverría “populista”.

La conspiración de Chipinque

En diciembre de 1975, Echeverría decreta la expropiación de latifundios en los valles de El Yaqui y El Mayo (Sonora). En campaña sucesoria, José López Portillo denuncia ese mismo mes la mala distribución de la riqueza en México e identifica el corporativismo empresarial como vía al fascismo.
En febrero de 1976, en Monterrey, aborta la empresarial Conspiración de Chipinque,en la que se habla de “peligrosidad totalitaria” y se incita al derrocamiento del Presidente. Es la abierta ruptura del poder empresarial con el poder presidencial.

Aparecen los primeros sacadólares

López Portillo: El Expropiador.

López Portillo: El Expropiador.

Por primera vez se planifica la fuga masiva de capitales privados (se acuña el término condenatorio sacadólares) y Echeverría firma la primera Carta de Intención con el Fondo Monetario Internacional (FIM). Ya no habrá escapatoria.
Primera crisis económica finisexenal. López Portillo debuta haciendo esfuerzos por la reconciliación con el poder empresarial (Alianza para la Producción), hacia el cual orienta la renta del auge petrolero, sin reciprocidad. Lanza el Plan Global de Desarrollo. Se rompe el idilio: El PGD retoma líneas populistas y estatizantes, dice la IP. Segunda fuga masiva de capitales. Nacionalización de la banca. Campaña clero/ empresarial (made in USA) México en la Libertad. De nuevo, la crisis económica de fin de sexenio.
Un paréntesis. López Portillo creó la Secretaría de Programación y Presupuesto (SPP), que fractura la hegemonía de la Secretaria de Hacienda en el gabinete económico. Con la coartada de una administración pública de excelencia, la SPP se plaga de maestros y doctores egresados de universidades extranjeras. Son los nuevos dómines de la tecnocracia. Tantos títulos de posgrado llaman la atención al procurador  federal Oscar Flores Sánchez.
Flores Sánchez forma una unidad que indaga la autenticidad de los pergaminos. Muchos no pasan  de ser meros diplomas y hasta simple comprobantes de inscripción. (Los casos de los “doctores” Joseph Marie Cordoba Montoya y Fausto Alzati, entre otros, confirman la sospecha.)

Gil Díaz no tiene llenadera.

Gil Díaz no tiene llenadera.

Nueva comalada de sacadólres

Dicho como complemento ineludible: Después de la expropiación bancaria en septiembre de 1982, que López Portillo explicó como respuesta al saqueo (“que nunca más se volvería a repetir”), se procedió a una investigación sobre los sacadólares y se entregó la lista resultante al Senado de la República. Al asumir el control de la Cámara alta Miguel González Avelar, ya en el nuevo sexenio, la lista se perdió en la noche de los tiempos de la impunidad.
Miguel de la Madrid arriba a Los Pinos con el pie izquierdo: Articula por fin en la Constitución el Capítulo Económico (artículo del 25 al 28). Otro “gobierno comunista”, dicen la ultraderecha local y la Fundación Heritage, cercana a la oreja de Ronald Reagan. Ahora la crisis económica es de mitad de sexenio. Amenaza la moratoria de la deuda. Impone su ley el FMI y empieza la feria de las privatizaciones, que se profundizará con Carlos Salinas de Gortari, ¡pero a lobestia! Primero, romper el nervio vital del Estado: Banca y finanzas (1990.)
El desarrollo compartido quedó en sueño guajiro. A partir de entonces, puro neoliberalismo tecnoburocrático.

Primer ensayo de crack de la Bolsa

Segundo paréntesis. En plena abundancia petrolera y del aprendizaje “para administrarla”, en 1979 se produce un  inadvertido ensayo. Un mini crack de la Bolsa Mexicana de Valores. Preside la Comisión de Valores Gustavo Petricioli de Iturbide. Es el primer economista egresado del Instituto Técnico Autónomo de México (cuna de una nueva especie depredadora Los itamitas). Posgrado en la Universidad de Yale (sede de la secta Huesos y calaveras, de los Bush.)
En octubre de 1987, Petricioli es ya secretario de Hacienda con De la Madrid. Dos semanas después de nominado candidato presidencial del PRI, Carlos Salinas de Gortari, la Bolsa Mexicana de Valores se colapsa con un mega crack. En pesos de aquella temporada, se calcula que fue de más de 36 billones de pesos el quebranto para los jugadores. Los culpables, dice De la Madrid, son codiciosos e inexpertos apostadores.
Sólo excepcionalmente se indició al bolsista Eduardo Legorreta Chauvet (de la legendaria familia Legorreta/Banco Nacional de México, expropiado en 1982. Ahora, del estadunidense Citigroup.) Para todo el espectro de operadores del mercado bursátil: Impunidad. Algunos supervivientes siguen medrando en el piso de remates.
(Hace unas cuantas semanas, el periodista de asuntos financieros Michael Lewis fue presentado en el programa 60 Minutos, de la cadena CBS, en ocasión de la publicación de su libro Flash Boys. En síntesis, sostiene que “el mercado de valores está amañado”. Asegura que instantáneas operaciones en el piso de remates se rigen por el uso de algoritmos manipulados por los corredores. Qué tal.)

fajos-de-dolaresDolarizados de nuevo cuño

Una acotación, no precisamente accesoria: Particularmente en las devaluaciones del peso entre los gobiernos de López Portillo y De la Madrid, a la manga de especuladores privados con el dólar (divisa engordada con deuda externa), se sumaron inescrupulosos tecnoburócratas enquistados en las secretarías de Hacienda y Programación y Presupuesto, y en las agencias financieras y de crédito del sector público, enterados previamente de la decisión devaluatoria.
En enero de 1990, Carlos Salinas de Gortari se inaugura como nueva estrella en el firmamento del Foro Económico Mundial, de Davos, Suiza. En mayo siguiente (día 4), la iniciativa de reforma constitucional y el paquete de leyes secundarias hace saber a la Cámara de Diputados que la banca nacionalizada se va a “desincorporar”, eufemismo para no reconocer la desnacionalización.

Las sigilosas andanzas de Guillermo Ortiz

El entonces subsecretario de Hacienda (hoy ejecutivo de Banorte) y coordinador de la batería de tecnoburócratas auxiliar, Guillermo Ortiz Martínez confesó por escrito que el proceso previo se tuvo que desarrollar en sigilo (en secreto, pues) fuera del alcance de los medios de comunicación y de los agentes económicos. Su jefe, Pedro Aspe Armella, dio la cara después en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
 Si el tiempo todo lo decanta y lo esclarece, es permitido asegurar ahora que el putrefacto expediente del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa), trasladado al Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB), cuya podrida panza anida lo que fue deuda contingente, convertida en deuda pública, es el acta constitutiva en México de la Economía criminal.
Vuelta la página para retomar el nombre de  Ortiz Martínez, todavía subsecretario de Hacienda, exhibiendo la cabeza sangrante del sistema de banca y crédito “mexicano” en 1994. Un seguimiento que hicimos de medios estadunidenses (Wall Street Journal, The New York Times, Washington Post y Los Ángeles Times, entre otros) nos guía a la hipótesis de que el devastador Error de diciembre de ese año, se empezó a maquinar entre Nueva York y Washington desde la primavera. En ese corredor, Ortiz Martínez se encontró repetidas veces con los representantes de los grupos tenedores de deuda mexicana.
En la segunda quincena de diciembre de 1994 -también tomada de fuentes estadunidenses- se divulga la lista de los “buenos mexicanos” que se alzaron con el santo y la limosna en el océano de inmundicia del supuesto “error”.

Petricioli el ensayista.

Petricioli el ensayista.

Clinton “salva” la Presidencia de Zedillo

Es historia sabida que, para salvar la presidencia suplente de Ernesto Zedillo Ponce de León, Bill Clinton organizó con los acreedores del débito mexicano, el monstruoso salvataje, cuyo pago tuvo como garantía la factura petrolera, rendimiento de intereses para el Tesoro norteamericano y, por supuesto, dio a los prestamistas extranjeros ganancias y nueva plataforma de especulación con papeles mexicanos. Con Zedillo se convirtió la deuda contingente del Fobaproa en deuda pública. Típico: Privatizar las ganancias, socializar las pérdidas.
Ya consignamos lo que no pasó con la lista de sacadólares entregada al Senado en 1982. Quien tenga noticia de qué paso con la auditoría al Fobaproa-IPAB ejecutada por el consultor canadiense Michael Mackey -cuyos resultados fueron entregados a la Cámara de Diputados federal- le agradecemos compartirla.
En la espera, por lo pronto debemos conformarnos con el comunicado de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación (Cámara de Diputados), del 26 de mayo de 2014, que, como entremés, nos entera: Desde 2001 se han hecho advertencia sobre la opacidad y riesgos en la operación de mil 100 fideicomisos, mandatos y contratos análogos que, desde aquel año, operaban en forma paralela transferencias de recursos públicos por 662 mil millones de pesos. Así se inició la Docena Trágica panista de Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.

En la escena, todo un Pancho Pantera

Conviene recordar que el secretario de Hacienda de Fox, fue Francisco Gil Díaz, quien fue antes subsecretario de Ingresos en el sexenio de Salinas de Gortari, pero se le localizó también como integrante del Comité Técnico del Fobaproa, según consta en actas de sesiones del fideicomiso. Fue socio de la empresa Integradora de Servicios Operativos (ISOSA), operadora privada del sistema de aduanas público.
2 PARA ECONOMÍA CRIMINALSin cumplir la normatividad de la Ley de Responsabilidades para funcionarios públicos, apenas terminada su gestión como secretario de Hacienda, Gil Díaz –itamita pasado por la Universidad de Chicago- apareció en el directorio del banco británico HSBC. Nada raro, si ya había pasado por Banamex-Accival. ¿Cómo no se iba a fijar en él Telefónica, la española?
Algunos papeles al viento a manera de recapitulación, no de conclusión del tema:
1)    Sobre capital humano. De 1976 a 2012, la correlación en el reparto de la riqueza nacional varió en estos términos. Utilidad bruta de las empresas: de 55.9 a 78.3 por ciento del Ingreso Nacional Disponible. Remuneraciones al trabajo: De 41.6 a 35.1 por ciento. En Desarrollo Humano, la ONU consigna su dramático deterioro en México. El gobierno instituyó la Campaña Nacional contra el Hambre.
2)    En el largo primer periodo de la era neoliberal -en que se blasona que México ya posee una poderosa “clase media”-, grandes segmentos de la población subsisten adictos al plástico. Para 2013, existen casi 27 millones de tarjeta-habientes que “disfrutan” de su bonanza artificial. La cartera vencida, sobre todo en el renglón de consumo, va en incesante incremento.
3)    En su reporte anual correspondiente a 2013, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores informa que 46 bancos que operan en México manejan activos por seis billones 539 mil 507 millones de pesos. Es del dominio público que el sistema bancario está extranjerizado en más de 80 por ciento. Cinco bancos, cuatro extranjeros, se embuchacan 75.1 por ciento de las utilidades anuales generadas en el sistema.
4)    Los últimos datos procesados reportan que la deuda pública está ya por encima de los ocho billones de pesos;
5)    Datos divulgados a finales de mayo por el diario La Jornada, con base en los resultados de la balanza de pagos analizada por el Banco de México, a marzo pasado se encontraban depositados en el extranjero 144 mil 821 millones de dólares sustraídos de la economía mexicana. La misma fuente informa que, durante los primeros cinco trimestres del actual gobierno, se exportaron 29 mil 700.8 millones de dólares.
6)    Según el Índice de Percepción de la Corrupción (Transparencia Internacional y otras fuentes) México aparece en el sitio 106 entre unos 170 países analizados.
7)    Pese al triunfalismo con el que se publicitan las nuevas reformas constitucionales (las operadas para Mover a México), no hay semana en que los pronósticos de crecimiento para 2014 y 2015 no se revisen a la baja.
8)    Los estudios más confiables en materia de justicia penal en México, revelan que, de 100 denuncias sobre delitos de toda índole, sólo dos terminan en castigo para los indiciados. Pese a las recientes reformas en materia de Derechos Humanos, reportes nacionales e internacionales retratan a México como un Estado de barbarie.
¿Estamos insertos o no en la espeluznante Economía criminal?

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