VOCES DIRECTOR Le tomamos la palabra

VOCES DIRECTOR   Le tomamos la palabra

 

SOLÍA DECIR EL LABRIEGO mexicano que, andando la carreta, las calabazas tienden a su natural reacomodo.

 

EN EL PRIISMO HISTÓRICO, la metáfora ranchera se empleó para explicar el discurso del poder político en el momento en que el presidente de la República entrante empezaba a desdoblar su propia personalidad en el ejercicio del mando.
Eso es, que, ajustados los compromisos con el antecesor -“el fiel de la balanza”, se autodenominó José López Portillo a la hora de decidir su relevo-, el nuevo mandatario asumía, como lo establece la Constitución, que el Poder Ejecutivo de la Unión se deposita en un solo individuo: El Presidente. No siempre la transferencia fue aterciopelada.
Esa característica del “sistema métrico sexenal” mexicano, según lo bautizaron algunos cronistas, derivada de la No Reelección que manda al jefe del Ejecutivo saliente a la reserva después de cumplido su mandato, la retomamos al escuchar el mensaje del presidente Enrique Peña Nieto en la conmoración del 152 aniversario de la Batalla de Puebla el pasado 5 de mayo.
Por la naturaleza académica de la tecnocracia neoliberal doméstica, formada en aulas de universidades extranjeras, de preferencia estadunidenses, los principios y valores fundacionales del Estado mexicano, empezando por el de la soberanía nacional, empezarona ser tipificados como dogmas y mitos que no tenían cabida ya en la concepción, conceptualización e instrumentación del poder público.
Al recordar en la Ciudad de Puebla la gesta mexicana contra la intervención francesa, el presidente Peña Nieto subrayó una especial mención a don Benito Juárez, el Restaurador de la República en la segunda mitad del siglo XIX. No es de poca monta nombrar la soga en casa del ahorcado. Desde Puebla se gestó y se saludó bajo palio  el segundo imperio en favor de un Príncipe extranjero.
Peña Nieto colocó en el cuadrante retórico de su mensaje, tres imperativos que definieron a la República restaurada y  su vocación de supervivencia: La libertad, La Independencia y La soberanía.
“Parada militar”, como corresponde al motivo de la celebración -La batalla de Puebla-, Peña Nieto, sin embargo, puso el acento de sus palabras en el contenido cívico de su arenga, en una de las horas más graves del destino de México.
Dada la voluntad misionera que distingue al Club de Periodistas de México en defensa de los derechos civiles y de las libertades políticas a los que aspira toda sociedad que se precie de democrática, por nuestra parte recogemos el compromiso del presidente Peña Nieto con el ejercicio de la Libertad de Expresión y con “el derecho de los mexicanos a estar bien informados”.
Hace apenas unas semanas, nuestro Instituto entregó los reconocimientos del XLIII Certamen Nacional e Internacional de Periodismo, ceremonia en la que contamos con la representación presidencial.
En el evento, plurales y enérgicas voces se pronunciaron por el respeto irrestricto a tales libertades y derechos; por el cese de la persecución a quienes las ejercen y por la sanción penal a los poderes fácticos que practican la represión.
Congruentes con esos irrenunciables postulados, saludamos el compromiso del jefe del Ejecutivo y le tomamos la palabra de estadista. Lo dijo Peña Nieto: Libertad y Derecho son factores fundamentales para consolidar la democracia y acelerar el progreso. Vale.

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