DESLINDES El abismo entre políticos y sociedad

DESLINDES El abismo entre políticos y sociedad

 

PARA MUCHAS PERSONAS CON SENTIDO COMÚN, es un secreto a voces que los políticos mexicanos hace bastante tiempo a nadie representan-ni siquiera a los vecinos de su manzana-, salvo los intereses propios y de sus camarillas, esas voracescastasimpunes que, con la mascarada de la democracia, despojan a la sociedad de su derecho a elegir a sus gobernantes y guiar el destino del país.

 

Valdéz Zurita, la democracia me da risa.

Valdéz Zurita, la democracia me da risa.

Para quien piense en irle a un candidato o partido de uno u otro color, da lo mismo; sabede antemano que su voto es útil sólo para legitimar las farsas electorales con que los políticos trepan a las distintas posiciones de la alta burocracia para continuar con el abusivoe impune saqueo de los recursos y las diezmadas arcas de la nación.
Salta a la vista un peligroso abismo entre políticos y sociedad y, a la vez, un por hoy silencioso descontento contra la rapaz partidocracia que maneja al país a su capricho y reparte entre sus bandas los puestos y recursos como botín de guerra.
Si México vivía inmerso en crisis política, económica y social tras el largo y dictatorialpriato y los por igual atroces sexenios del panismo, la vuelta del PRI al poder con la compra de votos y de las autoridades electorales vino a empeorar más aún aquella triste realidad en lo general.
Aunque, como bien dicen muchos observadores, es más grave la pasividad de los mexicanos de aguantarse hasta sus últimas consecuencias, casi en rodillas, que pisoteen y vulneren sus derechos y dignidad: Ni quién pueda hasta hoy convencerlos para defenderse de los latrocinios de la inepta y voraz clase política.
Atrapados en el desprestigio, el desaseo y la corrupción, los partidos dieron la voz de arranque con los primeros espectáculos circenses de la temporada con la absurda, costosa e inútil decisión de centralizar las elecciones de un nuevo Frankesteinbautizado con el membrete de Instituto Nacional Electoral (INE le llaman) que pasará por encima de la soberanía de los estados e intentará (¡cómo no!) lavarle la cara sucia a su antecesor de triste memoria, el deplorable Instituto Federal Electoral, aquella máquina hacedora de fraudes que la complicidad y los intereses aviesos de sus ex presidentes Luis Carlos Ugalde y Leonardo Valdez Zurita, domesticados por el poder, hundieron en el descrédito.
Como en los aciagos tiempos de la dictadura perfecta, el INE concentrará a su antojo las disposiciones como la de nombrar o imponer a sus representantes en todas las entidades del país y, según el proyecto de la ley secundaria de la reforma política filtrado a medios, partidos y candidatos seguirán fuera de control en el gasto de las campañas y podrán comprarse a trasmano los espacios de televisoras, radios y periódicos estilo elecciones de 2012, con simples tácticas simuladoras y dispendiosas.
Luis Carlos Ugalde, de este tamaño es la corrupción.

Luis Carlos Ugalde, de este tamaño es la corrupción.

El cinismo volvió a florecer entre los partidos y las sectas que los controlan y manipulan para servirse a la vista de la docilidad de los integrantes de la sociedad, cuando optaron con todo descaro por repartirse las once posiciones de consejeros del INE con deshonestas cuotas como rebanadas de pastel: Cuatro para el PRI, tres para el PAN y tres para el PRD, más su presidente de supuesta tendencia progresista.
Sin embargo, el gobierno de los neopriístas acaricia la obvia ventaja de que al menos uno o dos de cada partido opositor puede ceder a las tentaciones de sumarse a sus consignas a cambio de prebendas más jugosas y codiciadas que las tarjetas Sorianay Monex, ambas de edición exclusiva para el populacho.
Entre los once consejeros del Frankestein denominado INE figuran varios de los personajes que en los estertores del IFE avalaron con sus desvergonzados votos el castigo a la candidatura de López Obrador “por haber rebasado los topes de gastos de campaña”, mientras aprobaban como impoluto el escandaloso derroche de recursos de la campaña de Peña Nieto que, de acuerdo con el reciente dictamen de la comisión de diputados respectiva, alcanzó un despilfarro trece veces más de su límite: invirtieron tres mil 600 millones de pesos para adquirir como cualquier producto del mercado la presidencia de la República cuando la ley les autorizaba gastar sólo 340 millones de pesos durante el proselitismo.
Esas personas cuidarán la limpieza de los futuros procesos electorales asesorados por… el nuevo PRI.  Con un impudor de pederasta la misma clase política se despachó con sus cucharas las posiciones del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), otro esperpento que recibió para integrarse en su nueva atapa las deshonestas cuotas de los tres grandes partidos para que los comisionados, atentos y obedientes a la consigna, velen por sus intereses y oculten los deslices de sus patrones o mandamases cuando la sociedad les exija información de sus andanzas pecaminosas.
A nadie debe extrañar cómo andan de transparentes las nuevas disposiciones electoreras, si volteamos a mirar hacia interior de los partidos donde predominan la corrupción, la componenda, las transas, el reparto del botín entre el cuatismo y, en fin, los métodos dictatoriales y antidemocráticos que dejan fuera del juego a las militancias y sólo acuden a verlas para solicitarles sus votos legitimadores de la simulación de la democracia.
ErnestoCordero

Encuentra las diferencias

Por un lado guerrean en el PAN, con un denuedo encarnizado por los dineros y la cercanía con el poder, dos corrientes igual de corruptas y lambisconas con Los Pinos,con una ambición que incluso saliva por adueñarse de la presidencia del blanquiazul.
Ambas sectas panistas, una tripulada por Gustavo Madero -el desprestigiado nieto del mártir de la democraciaDon Francisco I. Madero-, otra, por Ernesto Cordero, ex secretario de Hacienda y delfín del corrupto Felipillo Calderón, tienen lamentables coincidencias: Apuestan entre sí para ver quién de las dos es más servil y rastreracon el gobierno neopriísta, para vergüenza de Manuel Gómez Morín, fundador y santón de Acción Nacional.
En abierta componenda Madero retozó en la ignominia con los neopriístas en el ya casi difuntoPacto por México, a cambio de que el gobierno apoyara su reelección y, sin vergüenza, volteó las espaldas a los verdaderos intereses de su militancia.
Y, visto como un desliz del subconsciente, la candidez y desubicación empujó al novel Cordero calderoniano a confesar en un acto de campaña ante corrientes panistas en Yucatán que “quiero ser presidente del PRI (¡!)” ¡Vaya imperdonable dislate!
Quien gane amantará del gobierno neopriista y quizá algunos de sus próceres o modernos pirrurris estrenen, a la brevedad, residencias de lujo como las altas burocracias del clan de Los Chuchos, que viven como ricos desde que los arrullan con intereses oscuros en el Pacto por México.
Gustavo Madero, el desprestigio

Gustavo Madero, el desprestigio

Otra historia parecida ofrece la película de la seudo izquierda mexicana. Colmados de atenciones por el gobierno de Peña Nieto, los caciques del PRD tildados como Los Chuchos, capitaneados por los pícaros Jesús Ortega y Jesús Zambrano, pusieron de rodillas a  través del mismo Pacto por Méxicoa la conciencia de sus firmes militantes: arriaron las banderas de la izquierda y pavimentaron el camino para que los neoliberales que regresaron a Los Pinos pongan en subasta el petróleo de la nación entre las saqueadoras transnacionales que echó de suelo mexicano el Presidente Lázaro Cárdenas hace 76 años, con la histórica expropiación petrolera, un pasaje que guarda la memoria nacional como uno de sus símbolos más sagrados.
La izquierda mercantil de Los Chuchos prepara un nuevo cochinero electoral interno para imponer como su presidente a otra oveja de su dócil rebaño, Carlos Navarrete Ruiz, un monigote de los Ortega y Zambrano, listo paraescuchar y obedecer y rendir a los pies del gobierno lo pocode dignidad que queda en las altas esferas del PRD.
Y en su increíble retorno a Los Pinos, ni una sola novedad trajo el PRI como aportación al decrépito sistema político mexicano, excepto su enriquecida talega de mañas para convencer y vencer a los oponentes con sus mismos vicios que en sus tiempos caciquiles usaran Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, referencias de los orígenes del priato, para que naciera la dictadura perfecta, así como el extenso catálogo de la picardía del partido tricolor aplicado durante el resto del siglo XX.
Esta vez volvieron a engañar a la ciudadanía con lasreformasestructurales lesivas para todos los sectores, desde la educativa a la fiscal, hasta la política y la energética, todo sin consultar para nada a la sociedad, al viejo estilo del autoritarismo.
Una voz potente, la del cineasta Alfonso Cuarón, reciente ganador del Oscar como mejor director, ha conminado al señor Peña Nieto con su última pregunta, una auténtica papa caliente: “¿Por qué no debatir las reformas?”
Entonces,¿cómo puede cambiar un país y modernizar la política con partidos de oposición lacayos del gobierno y una democracia de papel sin demócratas, o con un PRI gobernante que cuida sólo los intereses del grupo en el poder, como antaño? Sólo con las riendas de la sociedad…cuando se decida. Antes necesita, le urge despertar.

 

armandosepulveda@cablevision.net.mx

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