MEMORIA HISTÓRICA En el umbral de la dictadura togada

MEMORIA HISTÓRICA En el umbral de la dictadura togada

ABRAHAM GARCÍA IBARRA

 

Otra vez: Amenazas de golpe de Estado…

para dar golpes de bolsa 

 

En la transición presidencial López Portillo/ De la Madrid, en 1982 El Día nos permitió publicar en nuestra columna  Repertorio Político, una serie de comentarios bajo el rubro Cuando Friedman llegó a Palacio. Todavía no se aclimataba en México el depredador neoliberalismo, pero López Portillo terminaría por autoproclamarse “Ultimo Presidente de la Revolución mexicana”. ¿Qué sabía Don Q, que no sabía el resto de los mexicanos. 

 

Lo que el resto de los mexicanos sí sabíamos es que, en el interregno de la sucesión presidencial, después de la nacionalización de la banca, retumbaban los tambores de guerra de la campaña ultraderechista México en la libertad, en la que marchaban codo con codo, sonsacadas desde Washington, las heroicas milicias empresariales y clericales.

Golpes de Estado para dar golpes de bolsa 

Buffet: Ganamos la guerra.

Buffet: Ganamos la guerra.

Con base en aquellas notas de 1982 y su puntual y sistematizado seguimiento, en 1985 se nos invitó a ampliarlas en un reportaje largo publicado en formato de libro bajo el título Apogeo y crisis de la derecha en México.(EL DIA en libros.)
Ya entrados en gastos -víspera de la sucesión presidencial de 1988- un grupo de colegas, para el caso representados por el amigo José Reveles, nos editó Los bárbaros del norte/ La contra mexicana.
Aleatoriamente, en colaboraciones para el semanario Punto,nos apropiamos de la figura Republica de los empresarios,en gestación, en contraposición a la  República de los diputados, con la que en Francia se caracterizaba el poder del Parlamento sobre el Poder Ejecutivo.
Eran los ominosos días en que empezaban a contaminar los cielos mexicanos los primeros tufos emanados desde las riberas de El Potomac, con la llegada a la Casa Blanca de Ronald Reagan, y desde las riberas de El Támesis, con el arribo de Margaret Thatcher: La dupla dinámica que lanzaría a la rosa de los vientos la Revolución conservadora, a la que se sumaría, desde las riberas de El Tíber, el debutante papa Juan Pablo II.
Dando por descontado el entendimiento de los contenidos de los materiales citados, implícitos en los títulos transcritos, recordamos que la tesis rectora de esos trabajos periodísticos consiste en establecer la vocación de los plutócratas mexicanos, de amenazar con golpes de Estado… para dar golpes de bolsa, expresión que subrayamos de un discurso de don Enrique Ramírez y Ramírez, nuestro primer director editorial en la ciudad de México, en la que aterrizamos en 1968.

La Revolución de los ricos 

Con más autoridad académica y experiencia pública, que quiere decir más conocimiento directo de causa -lo nuestro fue, básicamente, empírico, primario ejercicio reporteril-, en 2012 el maestro don Carlos Tello y Jorge Ibarra presentaron a los mexicanos su libro La revolución de los ricos.
Maquío: Sólo con las armas.

Maquío: Sólo con las armas.

En texto del investigador Antonio Gazol Sánchez: La obra está destinada “a convertirse en referente del pensamiento crítico de nuestro tiempo y es de particular importancia (que sus autores) lancen esta especie de grito de protesta, o de llamada de atención, ante los derroteros que ha tomado la ciencia económica”.
Reproduce Gazol Sánchez, la cita que hacen los autores del potentado Warren Buffett: “Desde luego, que hay una guerra de clases, pero es mi clase, la clase rica, la que la está haciendo… y ¡La estamos ganando!”.
Por supuesto (siguiendo la exposición de Gazol Sánchez), uno de los enfoques concluyentes de La revolución de los ricos se funda en la redistribución regresiva de la riqueza y del ingreso en el modelo neoliberal, tomando como fuente la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, de la que México es parte), en cuyos países miembros “el ingreso promedio de 10 por ciento de la población más rica, es alrededor de nueve veces que el de 10 por ciento (de la población) más pobre”.
Por nuestra parte, hacemos votos porque obras de ese calibre –con sentido patriótico, base científica y lenguaje accesible- puedan alcanzar acceso masivo.

Opción del empresariado: Arreglo, sólo con las armas  

Don Chema: Dios nos los dio.

Don Chema: Dios nos los dio.

El 19 de abril de 1983, el miembro del Opus Dei (Obra de Dios), más tarde confeso militante del PAN y entonces presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), José María Basagoiti, proclamó en Pachuca, Hidalgo: Las empresas están para tomar los bienes que Dios les ha dado
En esa línea, el ex presidente de la Coparmex, luego presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el robusto sinaloense Manuel de Jesús Clouthier del Rincón estableció que lo importante es la libertad: “Tenemos la obligación de defenderla cueste lo que cueste”.
Investido por el PAN como candidato a gobernador de Sinaloa, Clouthier del Rincón expectoró: “Nuestra situación ya no se arregla más que con las armas”. “…Sí sé que mi objetivo final será desestabilizar a este gobierno. Pronto habremos de trazar un plan nacional para derrocar al actual régimen corrupto y opresor…”.
El presidente de la República, era el priista Miguel de la Madrid quien, en terremoto político, en 1988 delegó su sucesión en Carlos Salinas de Gortari, contra quien contendió por el PAN el citado Clouthier del Rincón.

Salinas desmontó la retórica pendenciera 

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Salinas

El astuto usurpador y concertacesionador -dando todo, más todo-desmontó, verbo por verbo, la retórica pendenciera de la  ultraderecha cleptómana. Reconstruyó, para su servicio personal, más que institucional, el corporativismo empresarial. Los empresarios amenazan con dar golpes de Estado… para dar golpes de bolsa.
Fortalecida y arrogante -después de pasar por el foxiano gobierno de empresarios, por empresarios y para empresarios, santo y seña de La docena trágica azulla plutocracia nacional, sirviente del neocolonizador  capital extranjero, se subleva ahora en contra de un resucitado PRI, al que -alegoría de Semana Santa-, le acomoda el rezongo de Lázaro ante Cristo: Me rescataste de entre los muertos: ¡Pero no me aliviaste la lepra! 
Las reformas transformadoras del peñismo que, en su fin último, como las salinianas,  ven primero por el reacomodo y el arbitraje  correlativo en el diseño y control de los cuadrantes en los que se genera la cada vez más precaria riqueza nacional, han puesto en un enervado cuadrilátero a los plutócratas, reñidos entre sí, pero unidos -como en la tregua de Dios– contra el enemigo común: El Estado, en su reducida y acosada expresión operativa, el gobierno.
Desplazado -y anulado en los hechos- el Poder Legislativo federal -ahora sí que Oficialía de partes y de dispensa de trámites-, los poderosamente económicos están desafiando al Poder Ejecutivo, buscando la protección del Poder Judicial.

Judialización de la política 

¿En qué estado del Estado nacional estamos parados en este momento de destino para México?: En lo que hoy identificamos, en voz de los expertos en Derecho, como judialización de la política, en cuyo caso, para efectos prácticos, once ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación –Tribunal Constitucional, más que de simple legalidad en virtud de las reformas constitucionales finiseculares de las pasadas tres décadas-, tienen la última palabra. Estamos, pues, en el umbral de La dictadura togada.

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