Cuando el Pacto por México sea cadáver

Cuando el Pacto por México sea cadáver

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El Pacto no estaba enterado de que había muerto.
La madrugada del 30 de octubre se lo avisaron desde el Senado

Como el dólar anda zombi por las calles de la amargura, ¿qué le parece al lector si la deuda per capita la tasamos en euros? De acuerdo: Cada mexicano carga con una deuda de más de tres mil 400 euros. Al terminar la tercera semana de octubre, el euro se cotizaba en México en 18 pesos. Si Pitágoras no se equivoca, cada mexicano debe más de 61 mil pesos. No es la cuenta privada de cada mexicano: Es lo que le corresponde al prorratearse la deuda pública.

¿A quién le preocupa la deuda?

Como el salario mínimo vigente es en promedio -para quien lo devenga y recibe-, de 63 pesos diarios, un asalariado de ese rango tendría que disponer de tres años de su ingreso total por ese concepto para cubrir aquel saldo de un débito que nunca contrató.

Ese no es problema para la casta dorada del sector central del gobierno federal, a la que se le asignan más de 260 mil millones de pesos anuales para retribuir sus productivos servicios personales. Como se sabe, hay altos funcionarios que se embuchacan hasta un cuarto de millón de pesos al mes.

Tampoco sería un problema para los gobernadores de los estados. Empezando por el del Estado de México, Eruviel Ávila Villegas, éste tiene sólo en ingreso bruto más de 210 mil pesos mensuales. De otros premios no hay registro visible ni confiable.

¿Cuál es el origen de aquella deuda de cada mexicano? Como lo indicamos arriba, la monstruosa deuda pública acumulada por Felipe Calderón Hinojosa, y en sana imitación por gobernadores y presidentes municipales de todos los colores y sabores.

Populistas, apenas unos párvulos

Cuando, primero los panistas, y luego los tecnoburócratas neoliberales empezaron a satanizar a los gobernantes tricolores populistas, les imputaban de darle vuelo a sus prensas en Legaria (Talleres de la Casa de la Moneda), para imprimir billete a su gusto. La consecuencia de ese gusto era la galopante inflación, decían.

En 1976, Luis Echeverría dejó una deuda externa de 19 mil 600 millones de dólares. En 1982, José López Portillo dejó una deuda externa de 58 mil 800 millones de dólares. El 30 de noviembre de 2012, Felipe Calderón Hinojosa le heredó a Enrique Peña Nieto una deuda pública (interna y externa) de 7 billones de pesos.

El dato de la deuda pública actual (sector central, paraestatales y banca de desarrollo) es un estimado. Desde noviembre de 2012, a unos cuantos días de que Calderón Hinojosa fuera echado de Molino del rey, el célebre senador priista hidalguense David Penchyna Grub demandó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público cuentas claras y pormenorizadas sobre la deuda pública.

Las trácalas de Calderón

Desde entonces, a pesar del profesional y cuidadoso empeño de la Auditoría Superior de la Federación de la Cámara de Diputados en la revisión de la Cuenta Pública, había sospecha de ocultamiento de algunos detalles del galopante endeudamiento. Ahora que Penchyna Grub anda de entusiasta privatizador del petróleo, parece que se olvidó ya de su exigencia del pasado otoño.

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Revilla no lo ve.

Como sea, se sabía que el michoacano manejó con envidiable destreza su mano izquierda para firmar vales y más vales de deuda, hasta incrementarla en 160 por ciento en su aciago sexenio. Superó en trácalas al también panista Vicente Fox.

Fuentes financieras internacionales llegaron a establecer que el monto total de la deuda pública mexicana llegó a oscilar entre 43 y casi 46 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), muy por encima de los estándares permisibles en una economía saludable, según el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Y van por más para 2015

El tema viene a cuento, porque hace unos días el titular de la Unidad de Planeación de la SHCP, Ernesto Revilla Soriano, anunció con fanfarrias que, dado que la desaceleración de la economía mexicana es más profunda que lo que el doctor en catarritos Agustín Carstens Carstens (Banco de México) reconoce, para 2015 el gobierno solicitará un techo más alto al nivel de deuda.

Desde luego, Revilla Soriano deja de lado el supuesto de que la deuda pública ha rebasado el 45 por ciento del PIB, como lo indican agencias financieras internacionales. Dice el anunciante que espera que en 2013 cierre en 39 por ciento. Se solicitaría entonces un margen adicional de dos por ciento. Esto es hasta 41 por ciento.

Si para 2013 el PIB fue estimado en más de 15 billones de pesos, un dos por ciento para elevar el margen de endeudamiento público equivaldría para 2015 a unos 300 mil millones de pesos. No es cifra adicional de poca monta, aun vista desde ahora.

Es obvio que Revilla Soriano no se ve en el espejo de Barack Obama, aún en trance con su solicitud a El Capitolio para elevar el techo de endeudamiento gubernamental. Tampoco recuerda que 2015 será año de elecciones intermedias para renovar la Cámara de Diputados federal y no se sabe cuál será la nueva correlación de fuerzas en San Lázaro, ya cadáver el Pacto por México.

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